Marcelo de los Santos está
de plácemes. La sonrisota “Colgate” que le caracterizó como gobernador volvió a
dibujarse en su rostro en el informe del diputado federal Xavier Azuara. Fue el
día de don Marce. La clase política panista e invitados especiales llegaron
para cuadrarse con el ex-gobernante antes que con su pupilo, según se puede
apreciar en imágenes y crónicas que dan cuenta de tal evento.
Sin duda, se trata del
inicio de la revancha política del contador contra sus malquerientes del
priísmo torancista, luego de la zarandeada que le dieron con la presunta
inhabilitación para aspirar al ejercicio de algún cargo público en los
próximos… ¡veinte años! Esto es, cuando seguramente ya ni quien se acuerde de
algún otro partido que no sea el PRI, gracias a las bondades de las reformas
estructurales de Peña Nieto. Don Marce, pues, se mueve otra vez como pez en el
agua y se da el lujo de alardear que Azuara es su “gallo” para candidato a la
alcaldía potosina por el PAN, con altas posibilidades de ganar por ese
triunfalismo priísta que raya en la (in)explicable desidia para retener la
plaza capitalina.
Así las cosas, tal parece
que ni falta hace recordarle a don Marce que sigue pendiente de aclararse, como
se debe, el asunto del desfalco al erario estatal con la famosa deuda de fin
del sexenio pasado, porque ya le pueden ir haciendo los mandados algunos de
esos priístas crédulos en la justicia tipo “Ley de Herodes”, practicada de
manera selectiva como controvertida -y hasta por momentos jocosa-. ¿Para qué esperar
veinte años sin don Marce puede andar como niño, con juguete nuevo?
Azuara, por su parte, se
deja querer, apadrinar por Marcelo porque sabe que sigue siendo factor de
influencia en su partido (“es un honor, ser el candidato del contador”, dice,
como ensayando la frase de identidad de su próxima campaña), sobre todo cuando
anda tan urgido el PAN de regresar a la imagen del más rancio conservadurismo
que abomina de excesos y francachelas de algunos de sus más connotados
representantes populares. Ni modo que se diga que don Marce anda de goloso,
exhibiendo una vida disipada; claro que por supuesto que no (dijo “la
chimoltrufia”), puede ser que como gobernante promoviera homenajes y concursos
insulsos para congraciarse con poderes mediáticos, pero nunca como para andar
dando pie a insanas habladurías.
En fin, Marcelo anda feliz y
regresa, literalmente, por sus fueros, como para que se vea “de qué lado masca
la iguana”, por lo menos dentro de su partido, el PAN, al fin y al cabo que
allí todo puede suceder, luego de la vapuleada que le acomodaron a don
Alejandro Zapata, con quien el contador también parece aprestarse a saldar
viejos agravios. ¿Y Azuara? Pues aprovechando el caos, declarándose “listo para
la siguiente tarea”, que no es otra que servir, como punto de apoyo, para que
don Marce mueva otra vez el mundo, ese que se conoce entre la vox populi como
“Marcelandia”.
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