martes, 9 de septiembre de 2014

Regreso a Marcelandia

Marcelo de los Santos está de plácemes. La sonrisota “Colgate” que le caracterizó como gobernador volvió a dibujarse en su rostro en el informe del diputado federal Xavier Azuara. Fue el día de don Marce. La clase política panista e invitados especiales llegaron para cuadrarse con el ex-gobernante antes que con su pupilo, según se puede apreciar en imágenes y crónicas que dan cuenta de tal evento.

Sin duda, se trata del inicio de la revancha política del contador contra sus malquerientes del priísmo torancista, luego de la zarandeada que le dieron con la presunta inhabilitación para aspirar al ejercicio de algún cargo público en los próximos… ¡veinte años! Esto es, cuando seguramente ya ni quien se acuerde de algún otro partido que no sea el PRI, gracias a las bondades de las reformas estructurales de Peña Nieto. Don Marce, pues, se mueve otra vez como pez en el agua y se da el lujo de alardear que Azuara es su “gallo” para candidato a la alcaldía potosina por el PAN, con altas posibilidades de ganar por ese triunfalismo priísta que raya en la (in)explicable desidia para retener la plaza capitalina. 

Así las cosas, tal parece que ni falta hace recordarle a don Marce que sigue pendiente de aclararse, como se debe, el asunto del desfalco al erario estatal con la famosa deuda de fin del sexenio pasado, porque ya le pueden ir haciendo los mandados algunos de esos priístas crédulos en la justicia tipo “Ley de Herodes”, practicada de manera selectiva como controvertida -y hasta por momentos jocosa-. ¿Para qué esperar veinte años sin don Marce puede andar como niño, con juguete nuevo?

Azuara, por su parte, se deja querer, apadrinar por Marcelo porque sabe que sigue siendo factor de influencia en su partido (“es un honor, ser el candidato del contador”, dice, como ensayando la frase de identidad de su próxima campaña), sobre todo cuando anda tan urgido el PAN de regresar a la imagen del más rancio conservadurismo que abomina de excesos y francachelas de algunos de sus más connotados representantes populares. Ni modo que se diga que don Marce anda de goloso, exhibiendo una vida disipada; claro que por supuesto que no (dijo “la chimoltrufia”), puede ser que como gobernante promoviera homenajes y concursos insulsos para congraciarse con poderes mediáticos, pero nunca como para andar dando pie a insanas habladurías.


En fin, Marcelo anda feliz y regresa, literalmente, por sus fueros, como para que se vea “de qué lado masca la iguana”, por lo menos dentro de su partido, el PAN, al fin y al cabo que allí todo puede suceder, luego de la vapuleada que le acomodaron a don Alejandro Zapata, con quien el contador también parece aprestarse a saldar viejos agravios. ¿Y Azuara? Pues aprovechando el caos, declarándose “listo para la siguiente tarea”, que no es otra que servir, como punto de apoyo, para que don Marce mueva otra vez el mundo, ese que se conoce entre la vox populi como “Marcelandia”.

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