Hace algunas semanas me
comentaba (cual gozosa consigna placera) un conspicuo militante panista: “si
Zapata (Alejandro) contendiera, qué friega (a los demás aspirantes de su
partido a la gubernatura) les pusiera”, en alusión a que, indudablemente,
Alejandro se perfilaba como el más viable candidato panista a gobernador,
gracias a su cercana relación con el dirigente Madero (el otro), además de que
la famosa convocatoria que hiciera éste personaje, para leerles la cartilla a
los demás aspirantes, había dejado en claro que por allí andaba “la tenebra” y
tenían que “disciplinarse” al método “pro-impuesto” por el CEN panista para
allanarle el camino a Zapata. Recuérdese como Octavio Pedroza hasta se
manifestó “extrañado” (por no decir que harto “encabritado”) por ese método
consistente en la realización de una encuesta abierta, seguida de una elección
interna entre los dos aspirantes mejor posicionados en el resultado de la
misma.
Ahora las cosas han cambiado
sobremanera, luego de la difusión del “video-escándalo” de los diputados
federales panistas, donde aparece Zapata, en su calidad de “enlace” del CEN del
PAN con las fracciones parlamentarias de su partido en ambas cámaras federales,
de tal suerte que ya hasta la ruta del método de marras se ha replanteado, quedando
en la posibilidad de que sólo se aplique la encuesta y no haya necesidad de una
contienda interna. No podía ser de otra forma, luego de ese argüende, y tal
parece que Madero sólo tendría de dos sopas: o impone una candidatura que
perciben dentro del propio PAN como altamente “vulnerable”, o abre el juego a
ver quién de los demás suspirantes “come más pinole”. Es previsible que Zapata
pague el desaguisado con una merma de sus preferencias en la encuesta que sea
aplicada, aunque tampoco se percibe que algún otro de los aspirantes pueda
captar un repunte espectacular de las simpatías que pierda Alejandro, tal vez
con excepción de Octavio por su misma condición de haberse “rebelado” antes a
la pretendida pro-imposición maderista.
Según Pedroza, luego de ser
convocados por Madero, cinco personajes panistas se auto-destaparon como
aspirantes a la candidatura a gobernador y, de último momento, se sumó a la
lista Xavier Azuara, a quien ubicaban como más viable candidato a la alcaldía
de la capital. Para el senador Pedroza parecía actualizarse, entonces, el dicho
popular que reza: “entre menos burros más olotes”, por lo que le pareció un
exceso de “apuntados” para ese “boleto”. Como para que no quedara duda que se
abría la baraja, se agregó un aspirante más, en la persona de Ramón Zamanillo;
empero, el método, hasta entonces “pro-impuesto”, en eso que Pedroza denominó
como “la mesa de las verdades”, se mantenía como lo que más molestaba al
senador panista porque parecía que, a medida que se desgranaba la mazorca, más
bien esa mesa se presentaba como de “verdades a medias”.
Para acabar de medio
enrarecer ese ambiente previo a la bomba que les estallaría con el
video-escándalo, un grupo de panistas apareció de pronto pronunciándose por
Azuara como candidato “idóneo” para la alcaldía de la capital, antes que
considerarlo para la gubernatura. Xavier no ha ocultado sus intenciones de
meter cuña en el proceso, promoviéndose incluso con espectaculares y alardeando (también, cual gozosa consigna
placera), que “es un honor ser el candidato del contador”, en referencia a la
relación que tiene con Marcelo de los Santos que, a su vez, no ha tenido
empacho en señalar que Xavier es su “gallo” para candidato a gobernador y esa
reciprocidad, por lo menos, muestra que hay lealtad entre ambos personajes. Sin
embargo, la implicancia política de un eventual padrinazgo marcelista en las
aspiraciones de Azuara no puede desconocerse, porque ya ha metido su respectiva
dosis de ruido en el proceso panista. Se dice que don Marce fue convocado a esa
famosa “mesa de las verdades… a medias”, únicamente para confirmar que él ya no
podía ser candidato a algo y optó por plantear la opción de Azuara, por lo
menos para ejercer el “derecho al pataleo” o mostrarles que sigue siendo factor
de influencia dentro del PAN en el plano local.
Las razones de ese
empecinamiento marcelista serían de dos clases: una de índole subjetiva y que
se remonta al pleito que viene arrastrando con Zapata; y la otra, más objetiva
porque, en efecto, su “delfín” Azuara ha logrado colocarse como una suerte de
“comodín” para disputar, por lo menos, la alcaldía capitalina, bastión
tradicionalmente panista y que, ciertamente, tienen amplias posibilidades de
recuperar. Pero después del “lunes negro”, las coordenadas del proceso panista
se han reorientado y todo indica que la encuesta que se hará en los próximos
días, servirá para que el CEN panista asuma directamente la definición del
candidato a gobernador, sin el desgaste de una contienda interna en la que
podrían salir a relucir los agravios acumulados entre los aspirantes, o bien,
las “cuitas” de los excesos y desenfrenos que han tocado a no pocos personajes
de ese partido, así sea… “sin querer queriendo”.