Tal parece que el segundo informe de Mario García, alcalde capitalino,
no contaba con la inopinada alusión del gobernador Fernando Toranzo a un acto
que pretendía aparecer como “ciudadano” y terminó catalogado como partidista
por el médico. Ante tanta muestra de agradecimiento desgranada por Mario hacia
el galeno por los apoyos recibidos para realizar diversas obras, así como de
insistir en que su gobierno municipal es “ciudadano y plural”, el alcalde tuvo
que apechugar con la referencia del doctor a su evento como si se tratase de un
acto político priísta, agradeciendo la presencia de connotados personajes de su
partido, tal vez como para reafirmar, a quien quiera escucharle, que sigue
siendo el “jefe político” de la entidad potosina. El mensaje de Mario se puede
leer como lo que fue: un catálogo de cifras y datos que pretenden apuntalar la
imagen de un gobierno que ha invertido buena cantidad de recursos materiales y
humanos para “transformar” la ciudad capital, haciéndola “más competitiva”,
cuestión que se puede conceder, sin suponer, que así es, aún y cuando de vez en
diario se ande uno cayendo por diversos baches de la ciudad; pero, ¿cómo
entender el mensaje político del doctor Toranzo?
Sin duda, el informe de Mario
sería tenido, “ex-ante”, como un evento más de los que abundan por éstos días,
con propósitos político-electoreros, empero, se puede afirmar que fue un
informe mesurado, concentrado en mostrar logros alcanzados y muy cuidado en las
formas tradicionales de la retórica priísta, elogiando hasta el cansancio al
gobernador Toranzo como para que tomara nota de que se ha “disciplinado” en el
re-juego de la sucesión gubernamental en marcha y que si algún día hubo algunos
malos entendidos por andarse sincerando, pues eso habría quedado en el pasado.
Lo que importa es el futuro, -político, claro está-, parecía la divisa de
García en su informe. Pero el doctor, ya se sabe, siempre sorprende a propios y
extraños con sus arranques de emotividad y ésta no podía ser la excepción. Tal
parece que el mensaje de Mario lo conmovió tanto que vio la ocasión de hacer
profesión de fe partidista. Sin embargo, el punto es, ahora, dilucidar si la
referencia del médico tendría la intencionalidad de favorecer al alcalde en sus
aspiraciones a sucederlo en la gubernatura, lanzando de una buena vez el grito
de batalla priísta en su favor, o bien, desacreditarlo en su empeño por
mostrarse como un gobernante probado en apoyar a la gente, sin distinción de
cualquier (des)orientación ideológica.
Lo más seguro es que quien
sabe, pero de que algo se traía entre manos el doctor Toranzo con ese
innecesario involucramiento de su partido, ni duda cabe. Tal vez, se dice por allí,
también se trató de un mensaje puntilloso de agradecimiento del doctor a Mario
por aguantar vara con el controvertido tema del desfalco de la administración
labastidista, sobre todo cuando el grupo de la ex-alcaldesa parece
re-posicionarse para regresar, literalmente, por sus fueros. Así las cosas, el
reto más importante que tendría Mario sería esclarecer si la postura del médico
es de serio apoyo a su causa política o se trata de que vaya entendiendo que su
circunstancia no es la misma de cuando aspiraba a ser candidato a la alcaldía.
No hace falta recurrir a encuestas serias y a las denominadas “patito” para
darse cuenta de que la administración capitalina del alcalde García enfrenta
fuertes “negativos” por el propio asunto de Victoria Labastida, así como de
otros temas controvertidos como el de las obras en Avenida Muñoz y la
aplicación de la foto-infracción, por ejemplo. En contraste, se trata de uno de
los personajes priístas que tienen peso político (cada vez más “grande y
fuerte”, dice) como para disputar la nominación de su partido a la gubernatura,
por lo que en las siguientes semanas Mario tendrá que asumir y enfrentar esos
retos.
Mario tendrá que hacer un
deslinde claro de su postura final frente al caso Labastida, luego de que se ha
denunciado por regidores de oposición que la contralora de su administración ha
escamoteado información sobre la integración de expedientes relacionados con
ese asunto. Tendrá también que atisbar las coordenadas de su particular
circunstancia política con relación a la postura que asuma el denominado
“primer priísta” de la entidad potosina, léase el gobernador Toranzo, con
respecto a sus aspiraciones y las de los otros “suspirantes”, así sea para
cubrir las formas, porque sabido está que todo se decidirá en “Los Pinos” entre
el presidente Peña Nieto y su equipo político cercano, y finalmente, tendrá que
convencer al respetable de que su proyecto político para el 2015 es,
efectivamente, plural y ciudadano y no mera pantalla para el “agandalle” de
intereses sectarios. Así las cosas, Mario tiene la palabra porque, como gusta
citar a Ortega y Gasset, al final del día es “el hombre y su circunstancia”.